La corrección profesional de textos como garantía de éxito

 

¿Quién no ha escrito un texto y al revisarlo ha descubierto errores que en un principio habían pasado totalmente desapercibidos? Aún es peor cuando te das cuenta de alguna errata después de haber entregado el documento al destinatario final y exclamas aquello de «¡pero si lo había revisado mil veces!».

Déjame decirte que no es que tengas mala suerte. Pasa más a menudo de lo que piensas y sé cuánta rabia da. Por eso te quiero hablar de cómo la corrección profesional de textos podría evitarte este tipo de disgustos.

Si buscas conseguir una imagen profesional con un acabado exquisito, continúa leyendo. Porque con un corrector de textos profesional no solo no hay cabida para los errores, sino que además:

  • Transmitirás una imagen profesional y cuidada
  • Facilitarás la lectura y evitarás malentendidos
  • Reforzarás el vínculo con tu lector o cliente

El corrector de textos profesional: un puente entre el escritor y el lector

Realizar una corrección profesional de textos es una garantía de calidad.

De hecho, se trata de un filtro que analiza tanto la ortografía, la gramática y la sintaxis de un escrito, como el estilo y la tipografía, por ejemplo. Además, en este proceso se busca la coherencia entre las diferentes partes o secciones de un texto. Sin duda, es la manera perfecta para asegurarse un resultado óptimo.

Aun así, siempre surge la duda de si es necesario o no contratar a un corrector de textos profesional, porque al final se piensa que quizá es una tarea que puede realizar uno mismo, como hablante nativo de la lengua en cuestión.

Pero no es tan fácil como parece.

¿Por qué? En primer lugar, hablar un idioma no significa conocer todas sus reglas ortográficas y gramaticales, y tampoco es garantía de explicarse bien escribiendo —que es muy diferente de saber explicarse hablando—. Además, si no te dedicas a la lengua, es muy complicado estar al día de las últimas actualizaciones de la RAE.

Por estas razones y muchas más, una buena revisión del texto llevada a cabo por correctores profesionales sirve de puente entre la persona que lo escribe y el destinatario (empleados, lectores, clientes, etc.).

Esto, para ti, se traduce en un beneficio incalculable: te harás entender de forma clara y precisa. Y esto es clave en el mundo actual, en el que todos vamos deprisa y leemos deprisa. Queremos entender lo que nos dicen y, si algo nos confunde, dejamos de leerlo.

Cuando la revisión del Word no es suficiente

El Word es una herramienta de Office que se ha convertido en un elemento crucial para muchas personas. De hecho, es maravilloso poder contar con una aplicación así a la hora de escribir, ya que es muy útil para que no se nos escapen errores ortográficos y gramaticales fáciles de evitar.

Es más, pensamos que pasar el corrector es un paso imprescindible antes de entregar o publicar cualquier texto.

Pero (y ahora viene el «pero»), si quieres que el texto final quede impecable en todos los sentidos, los correctores automáticos tienen ciertas limitaciones.

¿Por qué no es suficiente una revisión ortográfica automática? Porque su diccionario es limitado, no corrige la puntuación, no corrige el uso de palabras en función del contexto, solo conoce algunas reglas gramaticales, y no puede mejorar el estilo de un texto como un corrector humano.

Seguro que a menudo tienes que hacer clic en «Omitir una vez» al revisar un documento, o que te encuentras errores después de haber pasado el corrector. Esto sucede porque las herramientas de revisión automáticas no entienden el uso de algunas palabras en su contexto.

En cambio, un corrector de textos profesional detecta esas cosas tan difíciles de ver. Esos detalles que se nos escapan al resto de mortales que no tenemos un «ojo clínico» para las cuestiones de la lengua, y que ellos dominan a la perfección.

¿Para quién es útil la corrección profesional de textos?

La verdad es que contar con un corrector de textos profesional trae consigo una serie de ventajas que pueden beneficiarnos en gran medida. Por un lado, los expertos en correcciones se encargarán de solventar errores ortográficos y gramaticales, así como de examinar el documento detenidamente para percibir posibles erratas. Por otra parte, mejorarán el estilo del documento y tendrán en cuenta la legibilidad del texto y su coherencia.

Además, no solo desgranan el texto para corregirlo minuciosamente, sino que también lo analizan en conjunto y tienen siempre en cuenta a qué público va dirigido.

Pero no te preocupes, porque un corrector de textos profesional nunca modificará el sentido de tu texto, y te consultará cualquier cambio importante para que le des tu aprobación.

En definitiva, el corrector es la persona que se sumerge en el texto y detecta incluso aquella imprecisión o error que un corrector automático pasaría por alto.

Por eso, una corrección profesional es útil para una gran variedad de tipos de texto y objetivos. Por ejemplo:

  • Para escritores independientes que deseen publicar textos literarios
  • Para producir material publicitario en el ámbito del marketing
  • Para la fase previa a la maquetación de e-books o libros electrónicos
  • Para la corrección de textos académicos
  • Para la corrección de páginas web
  • Para la publicación de revistas

Y estos son solo algunos ejemplos. La corrección de textos es una solución aplicable a una amplia gama de profesiones y ámbitos.

Al final, todo es cuestión de estilo

Cuando lo que se busca es pulir los textos con delicadeza y precisión, hay que ser muy exigentes. Por eso es básico conocer a la perfección todos los aspectos de la lengua: gramática, sintaxis, léxico, morfología, ortografía e incluso tipografía.

Lo que hacen muchas empresas e instituciones es crear guías de estilo, manuales o libros que puede usar posteriormente un corrector de estilo para conseguir la eficacia comunicativa que se busca. En este tipo de documentos se pueden encontrar las recomendaciones básicas sobre la creación, la edición, la composición y la corrección de los textos. También suelen incluir indicaciones sobre el tratamiento (formal o informal), el público objetivo o la adaptación de sistemas de medición, por poner algunos ejemplos.

Pero de lo que no cabe duda es que un corrector de estilo puede ayudarte a mejorar el resultado de tu trabajo. Podemos obsesionarnos con encontrar pequeños fallos, pero es muy difícil controlarlos si no eres un experto en la lengua. Incluso para aquellas personas que utilizan las palabras como medio de vida es tremendamente complicado cerciorarse de que han corregido todos los fallos. De hecho, no lo digo yo, Arturo Pérez-Reverte dejó claro en Erratas y gazapos lo difícil que es que no se nos pase a cualquiera un error por alto.

En general, un corrector de estilo busca la coherencia y la concordancia, ajusta la puntuación, deshace las ambigüedades involuntarias y repara los errores léxicos. Es, sin duda, el mejor amigo de un texto, puesto que le hará brillar resaltando su esencia de una forma coherente, legible y sencilla.

Lo más esencial en corrección de textos

Llegados a este punto, me gustaría resaltar que un texto con errores ortográficos, léxicos o gramaticales pierde credibilidad. Además, transmite una mala imagen que en muchas ocasiones no le hace justicia al tiempo y al esfuerzo invertidos.

Y esto es una pena, porque, por ejemplo, una campaña publicitaria con erratas conseguiría el efecto contrario al deseado y transmitiría una imagen descuidada de la empresa. Sin duda, contratar a un corrector de textos profesional es apostar por un acabado perfecto. Consigue el resultado que esperas con una corrección profesional de tus textos.

Y tú, ¿has contratado a un corrector alguna vez? ¿Cómo fue tu experiencia? Cuéntanoslo en los comentarios.